Cuando los resultados avalan a un manager no es necesario hacer más análisis sobre su trabajo en una temporada. Los años que lleva el Houston Jiménez como timonel poblano han sido verdaderamente históricos dando grandes satisfacciones al público de esta ciudad que tanto quiere a sus Pericos.
Desde que llegó Houston a dirigir esta nave, los Pericos se han convertido en un equipo protagonista, que entra siempre a play offs y considerado un rival de respeto. Un campeonato divisional y otra final que se perdió en la zona sur, avalan el trabajo de un hombre acostumbrado a ganar en todo lo que hace.
Recuerdo que cuando Houston llegó a Puebla allá por 1973, nadie daba un peso por el. Un tipo con poca estatura, muy delgado que jugaba la posición de receptor hasta que el gran Tony Castaño le descubrió sus facultades como parador en corto y de esa forma brilló toda su carrera.
Houston llegó a grandes ligas por su garra, su corazón, su entrega, su pasión, entre muchas otras cosas que lo hicieron estrella. Siempre jugaba a ganar, se tiraba de cabeza para atrapar las rolas que se iban de hit, robaba bases a diestra y siniestra, con el bat era muy inteligente y en algunos momentos su estilo llegó a recordarme a Beto Ávila por la astucia con la que jugaba.
Por qué no ha ganado un campeonato como manager?
Bueno, eso no lo podemos saber, pero su calidad como timonel no puede estar en tela de juicio en ninguna de las organizaciones a las que ha pertenecido como jugador y como manager.